martes, 21 de marzo de 2017

Cumplo un año de vida.


¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!



Con motivo de recordar lo que ha sucedido con mi blog, os informo que ya ha pasado un año desde que emprendí mi camino como Blogger y no puedo estar más orgullosa. Siempre digo, que hay que estar en constante aprendizaje, de hecho lo estoy siempre.


Por el camino he perdido amigos, a uno muy querido, y he ganado a otros. Tengo el apoyo de muchas personas. Y aunque es algo que nunca hubiera imaginado, el año pasado, gané algunos premios.

Disfruto escribiendo. Lo haré mejor o peor pero acepto consejos para mejorar aunque ello lleve a que tenga que hacer un arreglo exhaustivo de los relatos, historias o poesías.
Admiro mucho los blogs que hablan de libros a los que poder echarles mano, soy fan de los relatos cortos, así como de la fotografía y como no, poco a poco voy creando mis pequeños bebés, las historias inventadas o ficticias, que me han llevado a sentir maravillosos sentimientos.
Para los que seguís mis colecciones, como la de Almería en Google + sabréis que me gusta hacer fotografías de vez en cuando aunque por problemas personales ahora está un poco olvidado, pero prometo hacer de esa sección un hábito.

Para los que no hayáis podido seguir las historias que he ido escribiendo os dejo los links de todas las historias que ido escribiendo a lo largo de este año:

Historias ficticias

Por cinco euros: capitulo 1 , capitulo final

¡Yo te quise! : capítulo 1, capítulo final

Amor Extra XL: capítulo 1, capítulo final

No hay mal que por bien no venga: capítulo 1, capitulo 2, capítulo final

No todo es glamour y caviar: capítulo 1, capítulo 2, capítulo 3, capitulo final


Andaba pensando en publicar reseñas de los libros que voy leyendo de vez en cuando que, he de reconocer que en este tiempo me he aficionado a los libros de bolsillo. Así que si alguien me recomienda alguno, estaré encantada de recibir sus sugerencias.

También estaba en hacer más cambios en el blog pero eso ya lo iremos viendo más adelante.
Quería dedicar a los que me seguís, un aclamada ovación por soportarme y estar ahí leyendo todas y cada una de las  publicaciones que ido haciendo. Me cuesta leeros a todos, pero voy procurando echar mano de los que más me escribís y  de los que me gustan.

Sin más, me despido, felíz por haber cumplido un añito de vida en este blog que tantos cambios ha sufrido a lo largo de este.

Gracias a todos en general, por tan grande apoyo.

El rincón de Keren.

lunes, 20 de marzo de 2017

Carta a otro yo.


¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!



Estas manos sostenían grandes cubos de agua, éstas piernas recorrían largas colinas , calles abruptas, soportaban largos viajes mientras que esta piel mía era tersa, suave como cuando acariciamos a un bebé. Esa piel era firme, sin el paso de los años, le quedaban muchas cosas por vivir. Por ejemplo: mis ojos vieron como el desamor fue calando en mí durante muchos años en los que nadie hubiera dado un duro por mí, pero que llegados a la madurez, también conoció el amor en todas sus facetas. Conocí la amistad, la amistad con hipocresía o por conveniencia, las largas esperas hasta ver a mis amigas lejos de mí. Éstas manos escribían a mano lo que ahora a duras penas puedo hacer con un ordenador. No me malinterpretéis, prefiero el roce de las manos haciendo un borrón a las letras, el olor del bolígrafo, el movimiento de éste que siempre comienza con una letra esmerada y delicada pero que acaba con la inquietud del “rallote” malamente nombrado. La tinta que escribían mis manos son el trascurso mi vida que, con los años lo han vivido mis ojos, ahora con patas de gallo, pero no por soportar años, sino por sentir la alegría, de mis seres queridos y amigos que un día estuvieron sentados aquí, a mi lado. Estos ojos , han reído , llorado , se han sorprendido al ver el desamor y finalmente el amor correspondido como es el amor de un hijo en brazos de una amiga, qué tesoro más grande esconde la vida… nacemos con la creencia de que estaremos aquí para siempre, que duraremos eternamente, sin sentir apenas el buen recuerdo, corriendo , anhelando … yo también anhelo, pero no el momento en que fui joven, sino el momento en el que podía vivir múltiples de sucesos a la vez sin que este corazoncito mío, diera de las suyas, sin que se me llenaran esos luceros de lágrimas por no atravesar el mundo, o algo tan simple como ir a la plaza a conversar con las vecinas. Se nos escapa la vida. Y la vida puede ser tan corta… 

Éste cuerpo fue deseado por muchos hombres, pero siempre fue conservado y a veces maldecido. Anhelo mi cuerpo pero no para lucir vestidos caros, sino para poder caminar , hacer largos recorridos y cantar a la libertad , correr , saltar , estirarme en el suelo, sentir la hierba de los campos que ahora al pasear a mi perrita huelo por las mañanas a paso lento. Siempre estuve rodeada de gente, pero jamás tuve una amiga íntima. Prefería perderme entre la multitud de las calles, de los bares, fumar a escondidas y beber whisky con al cumplir la mayoría de edad también sin la presencia de nadie conocido. Las largas conversaciones sobre viajar, me llevaron a Madrid, Valencia, Aragón, Francia, Luxemburgo o Inglaterra. Quizás no tuviera amigos, quizás no tenía una confidente, pero en cada lugar encontraba personas de paso, con algo mágico. Mi mente siempre estaba pensando en el próximo lugar. Hasta sentar la cabeza y conocer al que es ahora mi marido. Con él también compartí mis andanzas por el mundo. Aunque él era más casero, el compartir aquellos viajes, nos acercaban el uno al otro. No había tanto tiempo para pelear. Aunque por alguna extraña razón, el ser humano se las ingenia para encontrar algún motivo para ello. No obstante, aquellas regañinas y enfados, no duraban tanto como para traérnoslos con nosotros, pero sí que hace falta un buen compañero de viaje que te haga la vida placentera, fácil, y menos complicada. Él me aportaba todo aquello, y hasta que tuvimos a nuestro primer hijo, con los años los viajes fueron escaseando. Los viajes fueron cambiados por regalitos de un todo poderoso que nos alegraba aún mucho más las vida. Es cierto que añoraba mis escapadas con mi marido, pero con los años la familia al completo, comenzó sus andanzas. 

No pretendo convertirte en viajero. Pretendo que busques aquello que te mueve el alma, aquello que te transporta a otro lugar, a otro sentir. Donde tú, y solamente tú y los que comprenden tu mundo pueden hacer de esa vida única. 

Si tienes todo eso… ¿de que te sirve un cuerpo esbelto, los restaurantes más caros, las cosas más caras , la casa más cara, o todo lo caro que puedas imaginar? Con todo tu mundo al completo, serás realmente felíz. 

Hoy, y no mañana, ayer será un recuerdo, mañana puede que sea demasiado muy tarde. 

miércoles, 15 de marzo de 2017

Hisoria Inventada: No todo es glamour y caviar. (Capítulo final)

¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!






Aquella voz me resultaba tan familiar… ¡era la del buzón de voz! En cuanto me di cuenta de que era la misma persona a la que le oí decir aquellas palabras, mi curiosidad fue en aumento así como también intentaba adivinar de que hablaban aquellos dos desde el recibidor en voz baja.
Rachel dijo algo y le dejó entrar y cuando vi quien era… quedé estupefacta. Llevaba unos pantalones vaqueros ajustados negros, camiseta negra y una chupa de cuero. El cabello era corto, lleno de remolinos. Aquel tío no tenía muy buen aspecto, tenía la piel muy pálida y cuando entró, entró con aires de grandeza, como si ya hubiera estado en casa de ella alguna que otra vez, tanto era así que sacó la leche del frigorífico se sirvió el café y la leche campando a sus anchas. A continuación se quitó la chaqueta y como si no se hubiera dado cuenta de que estaba allí cogió su café y se sentó a mi lado como si no existiera.

Fué entonces cuando Rachel algo enfadada le dijo que hiciera el favor de coger sus cosas y marcharse lo antes posible. Aunque sus palabras denotaban amabilidad, su gesto me indicaba que este hombre, no era precisamente un buen amigo. Como vi que era una situación bastante incómoda para ella, decidí irme por mi propio pie para no caldear el ambiente y no ser testigo de una pelea con lo que fuera que tuvieran aquellos dos, pero ese tipo me daba mala espina, así que como no me fiaba demasiado de lo que pudiera pasar le pregunté:

                - ¿puedes con esto?- dije arqueando las cejas

                - Claro que sí , él ya se iba , ¿verdad Luke?- dijo invitándole a que se fuera
<< ¿Así que ese era el tal Luke del que me había hablado Richard?>> pensé para mis adentros.

 Entonces cogió algo de las mesitas de noche, dió un rodeo por todo el piso y dijo:

                - Volveré otro día en el que no estés… tan ocupada.- dijo mientras cerraba la puerta dejando a una Rachel temblorosa al oír aquellas palabras:
                - ¿¡Quién coño era ese tío?!- dije preocupada

                - Esto … -dijo mientras se dirigía al sofá

              - ¿Acaso te has metido en un lío?- la interrumpí

                - Es un amigo al que conozco de hace muchos años, solíamos quedar y otras cosas más… ya me entiendes. La última vez que lo vi coincidimos en la disco contigo y Carol. Lo pasamos muy bien. Es buena persona. –trato de convencerme

               - ¿Pretendes que me crea que ese tío es buena persona? O es que ¿A caso no te has dado cuenta de cómo tiemblas?- dije haciendo muestra de lo evidente

               - Laura, es un viejo amigo, nada más. – dijo intentando zanjar el tema

Trate de coger aire, la mire, y viendo aquel cuerpo suyo tan delgado y tembloroso ante mí, la abrace y le dije:

               - ¿Sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras verdad?

               - Sí Laura, tu eres una buena tía. Tranquila, si tengo algún problema, serás la primera en saberlo.
               - ¿Seguro?

               - Seguro.

Aquellas palabras me sonaron a excusa, pero no podía hacer nada si no me explicaba que era lo que ocurría o en lo que se había metido. Yo no era nadie en su vida, tan solo una chica a la que conocía de apenas unas semanas ¿Qué podía hacer yo?

Sonó el teléfono y lo cogí, era del trabajo habían prescindido de mis servicio y cubierto mi puesto por otra persona. Me quede de piedra. Pero si no había faltado ni un solo día al trabajo, había estado única y exclusivamente para ellos. Me entregue hasta los fines de semana en los que Tom se encargaba de las fiestas de empresa, incluido los veranos y todo ¿para qué? En ese momento tuve que sentarme de nuevo y volver a coger aire, echarlo, volver a coger aire y … pensé rápidamente en la propuesta que me hizo aquella misteriosa compañía. Allí mismo, mire desesperadamente el correo en busca de una salvación. Entonces lo vi: “España”. ¡la empresa era española! No solo eso, me proponían una suma cuantiosa por mis escritos y ¿Cómo podía rechazarlo? En aquel momento pensé en Richard y Rachel.  Richard se había portado muy bien conmigo habíamos congeniado y Rachel me había abierto sus puertas a su casa, a su más sincera amistad o por lo menos eso creía yo. Se me vino el mundo abajo así que me quede ahí mirando la propuesta de aquella compañía que al parecer, era una editorial, mientras sin que yo pudiera apreciar bien lo que me decían, de pronto llegó a mis oídos:
               - ¡Laura! ¡Laura! – dijo Rachel preocupada

               - ¡Si, si! Dime – dije de un salto

               - Me habías asustado, parece como si hubieras visto un fantasma, ¿ocurre algo?

               - Nada, nada… me han ofrecido trabajo – dije con la vista perdida

               - No parece una buena noticia – dedujo

               - ¿Y Porque no?

               - No pareces entusiasmada. Cuando a alguien le dan una buena noticia se le nota en la cara. –volvió a acertar .

               - Lo cierto es que, es lo que estaba esperando.

               - ¿A sí? Y de que trabajarías? En qué zona de Nueva York es?

               - Bueno aún no se si voy a aceptar el trabajo – dije intentando quitarle hierro al asunto y cambie de tema – ¿Sabes algo de Richard?- dije mientras ella me miraba incrédula
- Dijo que se pasaría a verte. Espero que no te moleste que le haya dicho que estabas conmigo. Mostró bastante interés en ti y le dije que se pasara para animarte pero… ¿qué hay entre vosotros dos , tortolitos?- dijo a modo de broma

            - Nada, solo somos amigos que quedan y lo pasan bien juntos- dije sin saber muy bien que suponían aquellas palabras.

           - Entonces … ¿os habéis acostado?- dijo ni corta ni perezosa

           - ¡¿Qué dices?! No, no, solo somos dos buenos amigos. Punto.

Entonces Rachel sonrió y encendió el televisor.
Pasaron dos horas, tres y hasta cuatro pero Richard no apareció. Por lo que me fui a mi piso asegurándole a Rachel que ya estaba mejor y estaba vez, bajé las escaleras y fui en busca de mi coche.

Conduje hasta mi casa y una vez dentro, traté de imaginar lo que supondría irme a España otra vez. Me quede dormida pensando en ello.

Habían pasado dos meses. La única noticia que tuve de Richard fue la de que vendría a verme al piso de Rachel y no apareció pero en todo ese tiempo, me había mentalizado en que si volvía a España seria sin él. Sin embargo, algo dentro de mí, me decía que me iba a arrepentir toda la vida, que no iba a encontrar a nadie como él con quien congeniara, con quien confiara tanto. No sabía que ocurría, cada vez que  el destino nos juntaba como en casa de Rachel, él no aparecía. Así que decidí no pensar en ello. Ni en él, ni en lo que me hacía sentir. Ese fue mi tope, por lo que me mantuve entretenida a lo largo de aquellas largas semanas hasta que una noche, llamaron al timbre de casa. Era él, Richard.
Abrí la puerta y le invité a entrar. Estuvimos hablando pero sin llegar a nada. Todo parecía muy formal, seco, vacío. Fue cuando comprendí que las personas vienen y van, que los sucesos siempre están ahí, pero que en cada ciudad hay una Carol, una Rachel, un Tom o una Rachel Smith.

Me fui de Nueva York por un buen porvenir, pero a los pocos meses de estar allí decidí que me gustaba el otro lado del mundo, allí donde hay que cruzar el charco y en un mes atando eventos con la editorial con la que había confirmado y comenzado mis andanzas, volví a Nueva York. Se me ocurrió pasar por el restaurante donde comenzó todo, donde conocí a Rachel, donde hice buenas migas con Richard, donde me reí y hasta me enfadé. Un cumulo de sensaciones vinieron a mí mientras bajaba las escaleras. Y como si todo el mundo se hubiera concentrado para que aquel día fuera obra del destino me encontré con Richard:

               - Hombre, ¿Cómo tu por aquí?- dijo sorprendido y a la vez con interés

               - Mi editorial me ha enviado aquí para firmar libros y para comenzar mi nueva novela. ¿Cómo estás?- dije con mucho ánimo

               - Te he echado de menos Laura… yo… estoy loco por ti…- dijo tartamudeando- No dejado de pensar en ti , en nosotros...

Como si el mundo me hubiera dado una segunda oportunidad, como si las hadas hubieran habituado aquel hermoso lugar donde tantas vivencias habíamos experimentado, hubo un cruce de miradas y ese fue el principio de mi nueva vida. No era ni la más famosa de las novelistas, pero estaba haciendo lo que había soñado toda mi vida y como todos, en busca del amor, en busca de compartir nuevas hazañas, ser comprendida y compartir ese amor que llevamos dentro y que tanto deseamos repartir, encontré a mi amor.

FIN.

martes, 14 de marzo de 2017

Historia Inventada: No todo es glamour y caviar ( dudas) Parte 3

¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!





Después de haber estado mirando el móvil como unas mil veces, caí en la cuenta de que no había escuchado los mensajes de voz.
Así que comencé con el primero. Decían Carol y Rachel que iban a estar en una cafetería con unos chicos con lo que coincidieron en la disco.  Hasta aquí, todo parecía normal. Escuché como cinco mensajes en los que me animaban a unirme a un supuesto desayuno por la tarde, lo cual me hizo pensar que las dos habían congeniado muy bien, ya que en el mensaje se notaba que llevaban un cachondeo de lo lindo. Escuché el último mensaje del buzón de voz en el que se oía el ruido de la calle, como si no se supiese que el teléfono estaba llamando y acto seguido, la voz grabe de un hombre que decía: “Si sabes lo que te conviene, harás lo correcto”. Se cortó el mensaje y un escalofrío recorrió hasta la último rincón de mi cuerpo, arrepintiéndome una y otra vez de haberlas dejado solas con aquellos desconocidos, pero seguía sin recordar como había llegado a mi piso; pensé en llamar a la policía, a los bomberos, a las noticias… ¡me puse histérica! así que trate de calmarme, trate de ser coherente y pensar. Tal vez,  fuera la conversación de otra persona así que llamé a Carol una vez más y el teléfono emitía llamada, pero nadie cogía el teléfono, después a Rachel y el teléfono estaba apagado. Seguí intentando localizar a Carol dejando varios mensajes: “Llamadme, estoy preocupada” y por si era una broma: “Si esto es una broma, no tiene ni puta gracia” añadiendo un: “haced el favor de coger el teléfono me tenéis muy preocupada

Presa de la histeria, no podía quedarme quieta en mi piso, así que me dirigí a la cafetería. Con un poco de suerte, el camarero podría decirme si estuvieron ahí, cuanto rato hacia que estuvieron y  encontrarlas sanas y salvas.

Cogí el metro, tuve que hacer un viaje de media hora y encontrar la cafetería que quedaba donde dios no quiso ir. La cafetería quedaba justo en frente de una de las bocas del metro. Inspeccione el lugar de arriba abajo y cuando fui a preguntar al camarero por ellas, alguien me puso la mano en el hombro:

               - Eres Laura ¿verdad? – dijo con un tono de voz que se me hacía familiar

               - ¿Te conozco de algo?- dije extrañada

               - Ja ja ja! Soy Richard , uno de los chicos que iba con tus amigas, ¿te encuentras mejor?- dijo con una mueca

No entendía nada, estaba furiosa. Si éstas dos están juntas y todavía deambulando por las calles ¿dónde ha quedado la caballerosidad? y ¿porque no está con ellas? ¿Qué me había pasado para que me dijera aquello?:

               - Lo siento, no recuerdo nada de lo que paso anoche. ¿sabes dónde están Carol y Rachel? – dije intentando esquivar su pregunta

               - ¿En serio no sabes qué ocurrió? – dijo sonriendo

               - No tengo tiempo para eso, ¿sabes dónde están mis amigas o no? – me apresuré

               - ¡Vaya genio! Están en casa de Luke, te puedo llevar yo si quieres, pero deberás quitar esa cara de malas pulgas porque ensombrece tu belleza. Y tú, eres muy guapa. – dijo intentando sin ánimo que me calmara

No tenía tiempo para paparruchas, debía encontrar a estas dos como fuera. Por lo menos saber que estaban bien así que le dije a Richard que me llevara al piso de ese tal Luke y al llegar no había nadie, lo cual me hizo pensar si no sería una estratagema para quedarse a solas conmigo, pero Richard fue amable. Me sugirió otro lugar debido a mi insistencia y preocupación,

Montados en su Range Rover fuimos en busca de aquellas dos inconscientes mientras la tarde del domingo llegaba a su fin habiéndonos recorrido todos los lugares posibles. Richard me vio tan abatida que me invitó a una cerveza y aunque yo quería seguir buscando y dar con ellas, no sé cómo, acabamos en el restaurante donde conocí a Rachel. Bajamos al bar, sin ánimo en las venas, mientras Richard y yo íbamos argumentando las diferentes posibilidades.

Sonó el teléfono. Pensé que eran ellas pero para mi sorpresa, era una compañía la cual aseguraban que habían leído mis historias en mi blog y estaban dispuestos a publicar un libro de bolsillo siempre y cuando siguiera las recomendaciones que ellos me aportarían en un correo si aceptaba. ¡No podía creérmelo! ¡Mi momento había llegado! Pero no podía evitar pensar en mis amigas a las que había perdido en un fin de semana hiendo a la disco, eso si que daba para un libro. Por lo que, dije sin demostrar demasiado mi entusiasmo que me escribieran a mi dirección pero que de  todos modos, debía pensármelo. Llegamos a un acuerdo y nos despedimos.

Richard me miró y aunque no sabía que había sucedido con respecto a la llamada, una sonrisa de tranquilidad se reflejaba en su mirada. Entonces, me hizo entender que aquellas dos, ya eran mayorcitas y que si en cuarenta y ocho horas no aparecían que me preocupara, mientras, no. Fué entonces cuando oímos el alboroto que venía desde la planta de arriba y que se iba acercando conforme la gente iba bajando las escaleras y… ¡Sorpresa! ¡Eran ellos! Rachel iba cogida de la mano de un chico con una chupa roquera y Carol agarrada a otro mientras iban armando jaleo. Parecía que la fiesta todavía no había acabado para ellos. Sentí rabia, estaba enfurecida así que Richard y yo nos acercamos a ellos y después de casi medio llorar y dejar boquiabiertos a toda la sala con mis palabras de preocupación y enfado, salí a la puerta a fumarme un pitillo seguida de Richard que había intentado retenerme para que no me fuera mientras me decía:

               - ¡Son unos críos! ¿Menudo susto eh?- dijo intentando que interviniera en sus escasas palabras.

               - ¡No me entra en la cabeza que con la edad que tienen sigan haciendo estas cosas!- dije enfurecida

               - Hombre, lo normal es salir, pasarlo bien y si la fiesta se alarga pues bueno es. Eres una amiga, una muy buena amiga y mujer. Una chica formidable para lo poco que te conozco. ¿Me harías el honor de tomarte un café algún día conmigo con más tranquilidad? Si quieres y no estas… demasiado enfadada… - dijo con indecisión.

Estaba tan furiosa… pero me lo quedé mirándo de arriba abajo. Richard me había ayudado mucho , estuvo ahí mientras ellas andaban divirtiéndose y yo estaba preocupada, a pesar de mis malas contestaciones , no dejó de darme buenos consejos así que le cogí del brazo, y caminamos hacia donde estaba su coche y le dije :

               - ¿Nos lo tomamos ahora?- dije entusiasmada

Miró el reloj, me sonrió y condujo hacia otro bar que quedaba cerca de mi casa. Aunque , él , no lo sabía. Pasamos una velada muy interesante, divertida y sobretodo me sentí comprendida.

Cuando llegue a casa. miré el móvil. Richard y yo nos habíamos dado los números de teléfonos para mantener el contacto, pero en lugar de un mensaje suyo, estaban las disculpas de Rachel y Carol en una nota de voz. Lo escuche y me fui a dormir.

A la mañana siguiente, en la radio decían que los servicios de metro estarían suspendidos debido a las fiestas de la zona pero cuando mire el correo a parte de encontrar las recomendaciones de aquella misteriosa empresa que me ofrecía un nuevo plan a mi vida, había un correo de alguien que me citaba a las 12 en un café y al final del correo, aparecía su nombre, Richard. ¿Cómo sabía mi dirección? Decidí contestarle para proponerle que comiéramos juntos en vez de tomar café.

Me vestí. Fui hacer mi media jornada laboral y en las puertas de la oficina estaba Carol. Tenía unas ojeras que casi parecían ciénagas pero yo pensé qué se lo tenía bien empleado. Se acercó a mi y me entregó una carta con la advertencia de qué no la leyera hasta que llegara a casa. Se alejó, mientras mi curiosidad iba en aumento. ¿Qué era lo que había escrito Carol en la carta?

Me entretuve comprando en un pequeño comercio de camino a mi cita pero esta vez contenta por la oferta que me ofrecían y lo bien que me llevaba con Richard. ¿Sentiría él lo mismo?

Iba en el coche cuando me llegó un mensaje de Richard en el que me aseguraba que no podía quedar porque le había surgido un problemón, sintiéndolo mucho y la consecuente cancelación de la cita. Me llevé un chasco. Justo ahora que comenzaba a confiar, justo ahora que no me parecían los hombres tan simples, iguales o inmaduros. Si algo tenia este hombre era que, era todo lo contrario a todos los hombres que había conocido y la curiosidad me invadía al mismo tiempo que pensaba en la carta de Carol mientras aparcaba cerca de mi piso.

Una vez en casa, prepare un café dispuesta a leer que era lo que había escrito mi compañera. Saque del bolso del sobre y me acomodé en el taburete mientras iba dándole pequeños sorbos a mi café:

Querida Laura, sabes que te aprecio como una hermana mayor, ello hace que mi comportamiento del fin de semana quede en las más ridículas circunstancias, teniendo en cuenta mi edad. No obstante, sabes lo mucho que he sufrido, los sucesos que ambas compartimos en nuestra trayectoria laboral, los pocos amigos que nos permiten este trabajo que nos tiene más de medio día, a veces, enjauladas. Tu mejor que nadie, deberías de comprender entonces, mi ansia por querer disfrutar mi vida al máximo. Juntas o no…

Aquellas palabras hicieron que mi enfado decreciera y la ridícula, fui yo. No me daba cuenta todo lo que había tenido que sufrir de todas las noches en vela al llegar a la ciudad que pasábamos aconsejándonos y que aparentemente, siempre tenía una sonrisa para todos, para mí. No pude evitar sentirme mal por mi enfado.

… Juntas o no, porque hace unos me propusieron cubrir una vacante como médico en España y esta misma tarde viajo hacia allá con la dicha de que me espera un buen por venir y la desazón de que mi mejor amiga sigue enfada conmigo y no voy a poder despedirme de nadie. Apenas leas esto, tú no lo sabrás pero sé que estarás en tu piso por la noche mientras yo hago mi viaje sin que puedas hacer nada. No te guardo rencor. Todo lo contrario, te tengo como una hermana a la que echare mucho de menos porque siempre quiso cuidar de mí. No te preocupes, mantendremos el contacto. Te mantendré informada. Sinceramente, Carolina

Mi corazón pegó un vuelco, y como acto reflejo trate de hacer una llamada con la esperanza de que no estuviera en el avión pero nadie respondió.

Me llegó un mensaje de Rachel, preguntándome si sabía que Richard fue quien me llevó a casa, preguntándome si estaba recuperada y pidiéndome perdón más diciéndome que quería quedar conmigo, ya que no habíamos comenzado con buen pie. No estaba enfadada con ella, sino conmigo misma, por no haberme dado cuenta de mi obsesión por cuidar a los demás, por preocuparme demasiado, por haber perdido a mi amiga.  Era mi mejor amiga , joder!

No quería perder a otra más así que quede con Rachel después de cenar en el ya habitual bar donde nos conocimos y al verla aparecer cabizbaja, compungida y con algo de vergüenza le dije:

               - No estoy enfada, no estoy furiosa, lo estuve, pero… pero… ya…. – trate de contener mis lágrimas pero la abracé y llore como nunca antes lo había hecho.

Rachel sabia de la despedida de Carol. Me abrazó, me consoló y me sugirió que pasara la noche en su piso para que no pasar la noche sola en mi piso.
Pasamos la noche en vela en un amplio piso de dos plantas de escalera enroscada y muebles a la última.

Tenía un biombo para cambiarse en la parte superior. Era estampado de flores con un toro a la española. Abanicos de souvenir en el cabecero de su cama. Estaba claro, le gustaba España tanto como a mí pero, no había trabajo. Odiaba esta situación en la que se llevaba a los que más quería y ahora también cabía la posibilidad de que perdiera a Rachel o a Richard. Me sentía desolada, sola… Quizás estuviera haciendo un drama de todo aquello, pero ya se encargó ella de hacerme ver que lo que sentía era normal pero que no debía dejar que me sobrepasara demasiado. Esta chica era una gran amiga también, una muy buena amiga.

Bebiendo infusión, nos quedamos dormidas en su amplio sofá mientras la luz a mi derecha se escapaba de entre las persianas, me apresuré a ir mi piso mientras ésta dormía plácidamente. Le dejé una notita en que le agradecía su apoyo pero la hacia entender que necesitaba estar sola, pero justo cuando iba a coger mi bolso se despertó con cara de extrañada y me quede ahí, frente a ella, sin saber muy bien que hacer. Entonces ella me sonrió, se levantó y me preparó un café asegurando que si necesitaba irme, podía hacerlo cuando quisiera pero no me fui, me quede y fue entonces, cuando picaron al timbre y apareció él...

CONTINUARÁ...


viernes, 10 de marzo de 2017

Hisoria Inventada: No todo es glamour y caviar. ( huye) Parte 2

¡HOLA mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!




Como le dije a Rachel, fuimos a una discoteca cercana por en la que me aseguraba Carol que lo pasaríamos en grande. Yo, me limité a seguir las indicaciones de ella con la esperanza de poder animar a la pobre mujer que ahora parecía haber recobrado la vida al pronunciar las palabras “discoteca” y “fiesta”. Eso me hizo sentir muy bien, no soportaba la idea de ver a nadie mal por el tema que fuera y salimos del restaurante con los dos primeros chupitos a los que nos invitaron los camareros del local, debido a lo llamativa que iba Rachel.

Nos dirigimos hacia el Mankala, que sonaba más a tribu urbana a la que iban gente joven, que a una discoteca para mujeres de nuestra edad pero seguíamos animadas en el metro de camino allá con la mejor de las sonrisas y más con aquellos dos chupitos que encendieron las mejillas de aquella de Rachel e iba con una sonrisa de oreja a oreja mientras íbamos hablando de los hombres y su extraño comportamiento a veces con las mujeres:

                   - …  Yo solo digo que, si te echas novio no debes nunca dejar que tu vida gire en torno a él. –dijo en un tono algo más serio.- a los hombres les gusta sentir que deben ir detrás de nosotras. O por lo menos a la mayoría les gusta saber que no se desviven por ellos…. – dijo mientras dejó soltar un resoplido- … pero qué difícil es a veces cuando una está enamorada y quiere saber constantemente de él… está claro que tenemos que darnos prioridad a nosotras mismas … -dijo en tono algo intelectual

Me costaba creer que una chica tan guapa tuviera que contener sus ganas de llamar a algún tío cuando no había más que ver que los tenía locos a todos con sus modelitos. Desde mi humilde opinión, le bastaría con chasquear los dedos para que saliera alguno a la falda de ella, haciendo cuanto ella quisiera, pero no le faltaba razón:

                  - En efecto, a los hombres les gusta saber que tenemos nuestra propia vida. – dije corroborando sus palabras

                  - Exacto- dijo con una sonrisa de oreja a oreja mientras sacaba de su bolsillo algo – este es libro en el que lo explica todo. – dijo mientras extendía el brazo en señal de querer prestármelo.

La verdad es que ella no sabía muy bien mi historial con los chicos, que llevaba cerca de 2 años sin querer quedar con nadie y que no me interesaba nada más que mi trabajo y conseguir realizarme como mujer, como luchadora nata que he sido. Aunque no siempre fueron bien las cosas, aunque quizás hubiera momentos que quisiera meterme cabizbaja bajo tierra. Siempre había luz, siempre. Cogí el libro, por no hacerle ningún feo y lo metí en mi bolso sin apenas haberle echado una ojeada.

Llegamos a la entrada del Mankala y a un lado de la entrada, donde se encontraban dos gorilas que supervisaban la gente que entraba y la que no, no puede evitar pensar que quizás la ropa que llevaba no me permitiera entrar dentro del lugar y sentí un poco de envidia hacia Rachel, tan bien vestida para la ocasión pero Carol  no iba con unos atuendos demasiado para la ocasión. Llevaba una camiseta de gasa con forma de pico de color azul marino con unos pantalones mega ajustados que la estilizaban lo suficiente como para contener el aire, tacones y un bolsito minúsculo.

Cruzamos la carretera y la interminable cola de gente había comenzaron a silbar a Rachel como si de un monumento se tratase comenzaron piropos desde el fondo hasta el principio de la cola, entonces, saludamos a Carol:

                  -¡Hola! Mira, esta es Rachel, la conocí por casualidad de vuelta a casa.

                  -¡Hola! ¿Qué tal?- dijo amablemente

                  -¡Hola! Yo Soy Carol, la amiga loca y compañera de Laura.- dijo a carcajadas mientras Rachel se reía por sus palabras.

Entramos en local, después de media hora larga haciendo cola ahí de pie pasando frío.
Una vez dentro, nos fuimos directas a la barra, también repleta de gente que se giraba al ver a Rachel con su vestido ajustadito. Y las luces de discoteca que la favorecían aún mucho más.
Después de quince minutos ya teníamos nuestras copas y nos pusimos en un rincón de la discoteca donde pudimos posar nuestras copas y atuendos. De pronto sonó la canción de la mayonesa y sin poder creérnoslo nos miramos las tres y nos reímos mientras comenzábamos a bailar al son de la música que aunque pareciera imposible, había llegado al otro lado del charco.
La noche fue divertida, exceptuando a la multitud de hombres que se agolpaban alrededor de Rachel para bailar con ella e invitarla a una ronda de chupitos. No sé cuántos llegamos a tomar, pero el caso es que el sábado por la mañana, no era persona y la señora resaca me había he su visita después de casi más de 6 meses que no salía con Carol.



Era horrible, todo me retumbaba y para colmo, el vecino había decidido ponerse a practicar con la guitarra a las 9 de aquella mañana. Tuve que levantarme y hacerme algo para desayunar. Eso si conseguía mantenerlo dentro de mí y con un poco de suerte alimentarme como dios manda, pero la dicha no estaba de mi lado. En cuanto probé un trozo de manzana y acto seguido el zumo, lo eché todo. A continuación, al salir del baño cogí el móvil y lo ví lleno de mensajes de Rachel y de Carol, que al parecer, siguieron la fiesta en casa de unos chicos a los que conocieron en la disco. Creo que la foto se la podrían haber ahorrado pero me alegré de que aquellas dos hicieran buenas migas y quien sabe, si encontrarían el amor que durara algo más que una noche alcoholizada después de unos cuantos bailes arrimados los unos con los otros.

Cuando pude localizar el último mensaje, me citaban Rachel y Carol para desayunar, pero eran las dos de la tarde y me citaban a las tres. Lo más probable es que pasaran parte de la mañana en vela acudiendo a pubs cercanos de por la zona. Entonces recordé que no sabía cómo había llegado a casa, me recordaba cogida en los hombros de alguien pero no cuando me despedí de aquellas dos locas.
Como no tenía que hacer nada y me había pasado la mañana espachurrada en el sofá decidí adelantar faena del trabajo ya que había conseguido parar por algo más de una hora alimentos dentro de mí y la verdad, no me apetecía nada estar rodeada de desconocidos baboseando por Rachel fue cuando me lo pensé mejor, y me metí en la cama al oir que el vecino, ya no tocaba más la guitarra en un intento por conciliar horas de sueño.

El teléfono sonó durante horas mientras estuve dormida, toda la tarde, la noche, y parte del domingo hasta que decidí enviarle un mensaje a Carol para saber cómo estaban con la esperanza de que no les hubiera molestado demasiado que no me hubiera reunido con ellas y los desconocidos.
Carol no respondió, Rachel tampoco y después de casi cuatro horas, comencé a preocuparme. ¿Y si las habían secuestrado? ¿y si estaban en apuros y por eso sonaba tanto el teléfono?

CONTINUARÁ...