jueves, 19 de octubre de 2017

"Cosas de mujeres"

¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!


Stockholm, imagen Extraída de Google



Carecía de paciencia. El dichoso mensaje a la una de la madruga con la frase que rezaba como único mensaje de la noche y que resonaba bajo el umbral de la noche era un: “Tenemos que hablar de”.

¿Qué significaba aquello? Para la mayoría de personas aquello podría ser el fin de algo o tal vez le había pasado algo muy grave, tampoco había que ponerse en lo peor pero un escalofrío le recorría la espina dorsal haciendo encoger las manos y poner puños dentro de la chaqueta. El nerviosismo era tal que tuvo que encenderse un cigarrillo, aunque eso significara pasar frío en la mano derecha. A Marta no le gustaba que fumara, de hecho, llevaba tiempo sin fumar delante de ella, pero aquella noche si no se fumaba uno acabaría por volverse loco, aunque no le calmara en realidad esa desazón interna, aunque fuera el inicio de un sinfín de cigarrillos esperando en esa apartada calle a la mujer que había amado desde el momento en que la vio. Un fugaz recuerdo impregna la noche con la minifalda y la blusa con la que la conoció y la exhalación del humo le recuerda una vez más tantos sentimientos recorriendo por su cuerpo al besarla, aunque fumara y ella, aun con todo, aunque fuera lo que más detestara, le correspondiera con ese beso que culminaba la noche. ¿Qué era lo que tenía que decirle a Juan?

Comenzó a hacer memoria de todo lo que había ocurrido aquella semana: el lunes cenaron y por la noche se acostaron y hasta el miércoles no se volvieron a ver. El miércoles desayunaron juntos y Marta estaba algo dispersa, el jueves salieron todos a bailar, también se acostaron y recuerda a Marta algo rara. No se volvieron a ver ni hablar hasta esta madrugada con el mensaje que interrumpió su sueño. ¿Qué le pasaría a Marta? ¿Por qué estaba tan rara?:

-Ya está, fijo que se ha fijado en un guaperas de esos de las discotecas. O en ese tal Raúl, el modelo o en su ex, del que tanto estaba enamorada o por el italiano ese que siempre le guiña un ojo cuando vamos a comer allí… O… porque… soy un jilipollas. Sí, debe de ser eso.

Un mensaje llega al móvil desde el bolsillo del pantalón y pega un bote. Las manos le tiemblan, pero Juan logra darle a la conversación y lee: <<Ya estoy llegando. Tardo 5 minutos. >>

Su corazón se acelera, las manos le sudan, el móvil casi se le resbala y el cigarro se ha consumido. “No debe ser nada bueno” se dice una y otra vez, pero las palabras cada vez ganan más el terreno del no hasta que tratando de apaciguarse se dice: “No debe de ser nada. Cosas de mujeres. Sí, eso es, será una tontería”:

- ¡Hola Juan!

- ¡Ho-hola!

- ¿Qué te pasa en la voz? ¿Ya estas fumando otra vez?

-…Nn-Nada, ¿Qué era eso que me tenías que decir? -dice mientras intenta tragar saliva

-A ver juan… tú y yo nos conocemos de hace tiempo ¿verdad?

-Sí…

- …Y siempre salimos a todas partes juntos, y además nos acostamos ¿verdad?

-Ssi…

- ¿No notas que falta algo ahí?

Juan mira al cielo mientras el vaho de su exhalación se hace visible. Piensa un momento, pero no atisba a adivinar por dónde va la cosa:

-Perdóname, pero no sé a qué te refieres…

- ¡A ver Juan! - dice de un revuelo- ¿Tú no te has dado cuenta de que hay algo entre nosotros que nos es normal?

- esto….

Pero Marta no aguanta más y se lo suelta de sopetón:

-¿¡que si somos pareja de cama o algo más!?


©El Rincón de Keren


martes, 17 de octubre de 2017

Múltiples vidas en un mismo escenario

¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!


©ELRINCÓNDEKEREN



Una ventana en la casa, no está ahí por ninguna casualidad. Ni por estética. No es para observar a los vecinos, pero hubo algo que si le hacía admirar el mundo desde el cristal que intermediaba el exterior del interior:

Se incorporó del sofá y directamente, alzando la mirada al horizonte la naturaleza mostraba el inicio de un día con la paletilla zambullida entre nubes y los rayos tímidos intentando ser reconocidos por aquel que se precie a ver con la mirada de un pintor. si reconocía los tonos magenta, algo menos intensos y suavizados, si reconocía el amarillo por doquier allá por ese cielo que pronto sería substituido por el azul templanza de un día ya habitual en su ciudad, ¿Sería un pintor? Sumergirse entre colores le indicaba que no era todo homogéneo. Sin duda la ventana intentaba comunicarle algo. ¿Qué sería? Debía ser el motivo por el que se abren las ventanas, no solo porque el frescor azota nuestro rostro que envuelve, y también, el lugar y airea la casa para que lo nuevo entre mientras los rayos toman posesión del habitáculo, de los muebles, el sillón y sus posesiones más preciadas, la luminosidad se hace presente mientras el remover de la cucharilla emite el primer sonido de la mañana. En ese instante casi de micro tiempo, pasa fugaz el primer pensamiento, pero la brizna ya le pertenece al ahondar en la respiración con la inspiración del nuevo ambiente antes cargado pero que poco a poco refrigera y devuelve el verdadero estar de su casa.

Ya hay la suficiente luz como para encender un cigarrillo mientras se toma su tiempo el ordenador para iniciarse con la exhalación y por consiguiente el humo formando hiladas entre la puerta de la terraza y el salón sin embargo en la ventana, un pajarillo se ha posado en la repisa retorciendo su pequeñita cabeza, picoteando allá dónde cree que debería de haber algo que llevarse a la boca y en ese momento piensa que no somos tan distintos de los animales al inicio de un amanecer solo con la excepción de que ellos pueden admirar la aurora todas las veces que se da.

El pajarillo emite un sonido con el que parece dar conversación a su perro, pero este lo más instintivo que haría sería ladrar. No obstante, esa mañana parece que es inquebrantable para los barrieros. Se desprende silencio en las calles. No es hasta pasadas las ocho y media que se oyen a los infantes hacer el particular camino hacia sus lugares de estudio; con la mochila en la espalda de las madres madrugadoras de aquellas que tienen hijos aún demasiado pequeños para cargar el objeto imprescindible. Se oye entonces, bajo la atenta mirada como espectador de la persiana corredera de los pocos comercios en la barriada, se oye algún nombre propio, pronto los más mayores con sus coches y motocicletas, con sus voces graves, con las voces de la vecina dando los buenos días…

Todos hemos amanecido en el mismo lugar, en el mismo sitio, desde diferentes distancias pero
¿Habrán presenciado el mismo espectáculo que él , esa misma mañana?

©ELRINCÓNDEKEREN



lunes, 16 de octubre de 2017

En la mente de un hombre.


¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

He querido hacer este micro para que déis vuestra opinión, 
hombres y mujeres pero 
sobre todo hombres

¿Qué opináis?

Extraída de Google


Aquello le causaba una extraña sensación: observaba con descaro, con algo de ternura añadida, por una silueta robusta, enriquecida de carne, hermosa a la vista, de pechos sugerentes, barriga redondeada pero que algo de alegría le brindaba al mirarla, unas piernas bien alimentadas, pero no por ello dejaban de ser de vértigo, rezumaba gozo, inspiraba poesía sin dejar de ser exuberante, debía haber atraído, por descontado, la mirada de cualquier hombre que se precie al cuerpo de una mujer.


Aquello le disuadía de su alma, de lo que escondía en realidad su cuerpo, pero inevitablemente soñaba con descubrirlo y muy en el fondo de su interior, la imaginaba un ángel, no solo por lo divino sino por la pureza de sus movimientos. Imaginaba que delicada no era lo único que se le podría atribuir. Tal vez sería la mujer educada que se mostraba ante los desconocidos y en la más interna intimidad, la mujer más garbosa y natural en un fin de semana. Si llevara menos maquillaje… Si solo mostrara su cara al levantarse… sin peinarse, sin arreglarse, sin ataviarse con la delicada prenda que cubría ese regalo del cielo… Incluso si ella medio dormida la luz de los rayos, primero le diera los buenos días, la seguiría mirando, observando, anhelándola a ella, en un día sin costuras, sin reuniones importantes llenas de desconocidos encajados en un estricto protocolo implantado en la sociedad, porque la mujer, para él era más de lo que le decía el envoltorio y claro que no podía dejar de mirarla, desprendía vivace la hermosura de una mujer en todo su esplendor, ¿Qué importaba la edad? La seguiría mirando por el rabillo del ojo, aunque le resultara tedioso seguir ocultando su revoloteo en su estómago ¿A caso soy un adolescente? Bien lo parecía, esperando un “Hola” o un “Hasta luego” que nunca llegaría si no tomaba la iniciativa pues solo podía guiarse por la vista y seguir añorándola, anhelándola, imaginando una utopía de lo que sería estar en una relación con ella, una mujer, un ser DIVINO en todo su esplendor, en todas las facetas, y en esta, de su vida…


©El Rincón de Keren

jueves, 12 de octubre de 2017

Poesía Reflexiva

¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!




Una palabra 
tumbo al corazón
Una embestida
quebró la esperanza y 
un desaliento sepultó 
una amistad. 

En su frágil personalidad...
En sus aficiones y...
 hábitos 
Un mundo verdadero 
habita con pliegues 
La primera palabra en muchos años 
Compañerismo en décadas
Aliento por una habilidad
Comprensión en un acto de sinceridad
Ramificaciones hacia un futuro ¿Cual?
Bifurcaciones en la elección

...Preguntas sobre el futuro...

...Tan malo no puede ser...


Emociones flotantes 
Penas hundidas

...Pletóricos días...

En una alegría consecutiva 
elegir nunca fue tan bueno
mas habrán otras elecciones 

Nuevas vivencias
Nuevas personas
¿Debería ser alegría?

La voz dominante da consejo al que parece débil 
Nunca fue tan fuerte 
Nunca experimentó tal inmensidad

...No debería ser tan malo...

¿No?



©El Rincón de Keren

lunes, 9 de octubre de 2017

Liberosis incomensurable, excesos y la compresión


¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!


©ELRINCÓNDEKEREN

Anclada a veces a lo bueno que en un pasado inconmensurable le retrocede y avanza como si su vida debiera ser analizada al detalle sin embargo las distintas visiones de como mirar al día, a la semana, o incluso al mes le asegura que debe mirar al hoy. Por otro lado, la absurda bofetada decadente por un pasado que en realidad fue duro la hacen viajar a mundos algo alterados a la realidad.

Exceso de presente … Exceso pasado…

Resultaba algo agobiante centrarse en un punto, ni tan siquiera en algo en concreto. Aquello le causaba una sensación de anclaje a otras vidas pasadas y la consecuente preocupación de un futuro que parecía irremediable, la angustiaba. Necesitaba olvidar el pasado y libertar el presente sin que ello le causara un sufrimiento inútil. Inútil por creer que su vida carecía de total fin. Pero lo cierto es que nada le impedía formarse o hacer cualquier agradable actividad. Quizás su vida estuviera limitada en algunos sentidos, pero libertad y poder realizar aquello que le movía el alma nunca se lo había impedido ningún fantasma del pasado y mucho menos le acusaba su presente.

En su vida quizás no contaba con aquellos a los que confidenciar las penas, pero la persona que más confiaba en ella la apoyaba en su más débil despertar y en su plena alegría por vivir. Vivir, eso es lo que quería. No mirar acciones, sino crear acciones en perenne. No luchar contra algo, sino dejarse llevar, fluir…por lo que en un estado de armonía consigo misma lograba entrever en un sentimiento de regocijo por eso, la vida:


...Emocionarse con la aurora de la mañana, pisar oyendo el crujir de las hojas otoñales, observar el aleteo de los gorriones, sentir la brisa de la mañana, escuchar música, descubrirse en lo que a uno le gusta, comprender que no se puede ser bueno en todo; pero que puedes ser bueno en otras, mejorar en aquello que te gusta, acariciar el lomo de tu perro más veces, sentir aquella canción meliflua algo sentimental que te llevaba a un estado sensitivo digno de traerlo de vuelta reiteradas veces. Acostumbrarse a que la comisura de sus labios le dibujaran inevitablemente una sonrisa revolviendo el estomago por un amor que vale la pena...
 . 
Comprendió entonces, que los estados de melancolía tan solo eran un estado de tiempo, que tarde o temprano se desvanecen pero que si se insiste en los buenos, el cerebro los busca como abeja a la miel y suele gustarle a casi toda la gente la miel.

Atravesando las tormentas, peregrinando en los recovecos del dolor, anidando la desidia … también existe el proceso de nuestra liberosis. Unas veces por hartura, por agenciarnos buenos hábitos, por estar más en contacto con lo que en realidad a uno le hace disfrutar a pleno pulmón. Si no existieran estas pequeñas dosis de éxtasis en forma de subidón de la alegría ¿Qué sentido tendría la vida? Y lo que es más importante ¿Por qué no querer prolongarlo? Al final y al cabo,

Todos queremos vivir en paz con nosotros mismos. 
                                                     Lo externo, llega solo y por añadidura.




 ©El Rincón de Keren